Le festival en images, en 1’17

 

  

Opinions et soutiens

   

Granada (España), 18 noviembre 2016

Nines Carrascal

Productura - Histrión Teatro


Festivales hay muchos, pero que cumplan 25 años no hay muchos.

Festivales en España hay muchos, pero festivales en Francia que lleven compañías españolas sólo hay uno. Y si ese festival lleva 25 años llevando compañías españolas con un esfuerzo titánico y con un compromiso intachable, ese es el Festival Don Quijote de París. Un Festival que se mantiene por empeño de un equipo de profesionales que pelea cada edición hasta la extenuación, apretado por el poco apoyo institucional que tiene y por el desinterés de unos gobiernos tras otros. 

Las Instituciones culturales en España tienen que bajar a la tierra y repensar su labor y su función. No se puede mirar hacia otro lado y eludir el trabajo de tantos años. Es un logro que el festival sobreviva y un éxito que lo haga a pesar de todos los reveses que se ha ido encontrando en el camino. Hoy por hoy el festival Don Quijote es un bien cultural, ganado a pulso y es de recibo que las Instituciones culturales se impliquen de verdad, con recursos y no con discursos, con hechos y no con promesas. Después de 25 años somos todos parte de un todo y a partes iguales, todos nos estamos dejando la piel en el camino. 

Gracias a todo el equipo, y gracias al público que hace que merezca la pena volver a París.


 

 

 

   

21 de octubre de 2016

Artezblai

El periódico de las artes escénicas


Siempre nos quedará Paris (Espero)
Jesús Arbués (Director artístico de Producciones Viridiana)

Luis F. Jiménez dirige un Festival en Paris. No representa a ninguna institución, a ningún centro dramático, a ninguna corporación, "solo" es un teatrero emigrado. Por lo tanto no encontraréis en el Festival Don Quijote de Paris alfombra roja, presencia política alguna o acto inaugural con canapés.

No hay protocolo, ni palabras vacías, ni gestos huecos. Luis pone un video con momentos del festival y, como si estuviera en su casa, sale a presentar a la compañía, habla de lo que sabe y de lo que siente. Y comienza la obra.

No estamos en un teatro con terciopelo, ni columnas doradas, eso sí, es una sala bien equipada, cómoda para el trabajo. El Café de la Danza está en el centro de París. Tiene un equipo joven, y, en este caso, la juventud y el desenfado no es incompatible con la profesionalidad (son excelentes técnicos), ni el cariño con la seriedad en el trabajo. En el Café de la Danza no te enteras de quien es el jefe (quizá no lo haya), todo el equipo ayuda a descargar, y te ponen luego una cerveza o dan la entrada a la sala. Si la compañía fuma se fuma, si la compañía se va a comer se para el montaje. ¿Hasta qué hora? Hasta que la compañía vuelve.

Todo huele a teatro, del de antes, del de la ilusión, sin naftalina. Sin la negra rutina de los burócratas. Es todo tan normal que nos parece extraordinario.
El festival Don Quijote es el "Ford Apache" del teatro español en Francia, no se engañen, salvo excepciones, en el país vecino nuestra escena no tiene ni el prestigio ni la demanda del alemán o el sueco. Hay que trabajarlo. No es fácil. Por eso este festival tiene el mérito que tiene, por eso repasando la lista de compañías de estos veinticinco años uno concluye: "son todas las que han estado, y han estado casi todas las que son". Teatro español de calidad, sin concesiones, y sin mirar la matrícula de las compañías. Sin prejuicios. Un ejemplo demoledor: Nuestro "Ligeros de equipaje" ha conseguido actuar antes en la capital de Francia que en la de España. Para hacérselo mirar.

Decía al principio que Luis presenta las compañías como si estuviera en el salón de su casa después de la función saca unas sillas y se habla con el público. Es una fiesta, un lujo. Después de 90 minutos de función se hace una hora de charla. No sé de dónde saca esos espectadores. No creo que haya hecho ningún master de "Creación de públicos" pero la sala está llena de público, del de verdad, del que paga 20 euros por sentarse a ver la función. (¿He dicho ya que la sala está llena?)

Hemos pasado por Paris un año después de la tragedia a pocos metros de donde paso todo. Hemos visto la ciudad tomada por la policía. La lluvia y el cielo gris. También estudiantes que preparan pastas para obsequiar a los actores en un encuentro previo a la obra, hijos de españoles que te abrazan emocionados después de la función y franceses que desean oír teatro en español.

¿Hay Instituto Cervantes en Paris? Pregunta existencial.

Si lo hubiera o hubiese, ¿cuándo se decidirá si deben ser algo más que academias de Español, cementerios de elefantes y lugares para recepciones de postín?

Mientras se lo piensan Luis F. Jiménez y "su" Don Quijote sigue en el centro de Paris, como buenos manchegos, luchando contra los molinos de la burocracia ministerial, contra la racanería de un país en disyuntiva histórica: ¿Dejamos morir la cultura de inanición o la fusilamos al amanecer?

A nosotros "siempre nos quedará Paris"

Al teatro español en Paris le queda el Don Quijote.

Debería cuidarse.



 

 

 

   

24 de octubre de 2016

Rubén Sánchez Domínguez

Profesional de artes escénicas

 

No conozco París, es una de mis deudas históricas, y gracias a los gurús neoliberales que dirigen ADIF ya no podré llegar en el talgo nocturno desde Madrid, como siempre soñé. Pero no nos desviemos, no conozco París, tampoco -por desgracia-, el Festival Don Quijote que con militancia y corazón dirige Luis Jiménez, timonel del Grupo Zorongo.


No conozco el festival, pero si conozco, porque lo he visto, el 80% de lo que en él se ha programado en los últimos 10 años. También conozco a Jesús, por eso sé que lo que escribe en este artículo lo escribe con el corazón y el hígado, con la solvencia que da escribir desde la verdad y la militancia del trabajo. También conozco a Luis, con quien he compartido ratos de teatro, charla y risas; con el que he compartido mi coche, y su habitación, alguna que otra vez, cuando las instituciones para las que trabajé no me daban un duro para viajar y él me dio asilo político.


Por eso se que todo lo que cuenta este artículo de Jesús, es verdad, porque el Festival Don Quijote de París, es verdad, como todos los espectáculos que allí se ven.


Luis es un buen Quijote, acostumbrado como bien dice Jesús a pelear contra gigantes y molinos a diario. Aún recuerdo a un Luis impotente hablando en la SER al día siguiente del atentado en Bataclan, impotente ante aquellos terroristas, pero también ante los otros, los de cartera y corbata que "están destrozando todo" (sic), y que se han empeñado en exterminar todo lo que tenga que ver con cultura en este hemisferio.


También he visto "Ligeros de equipaje", y lo hice en otro de esos milagros, el FETAL de Urones de Castroponce, y os aseguro que todo lo que cuenta y lo que te hace vivir, también es verdad.


Y ya he hecho casi más extensa la introducción que el artículo. Me alegro de que "Ligeros de equipaje" haya conquistado París, mientras disfruto de contar con Jesús y con Luis, entre mis amigos. Ambos excelentes profesionales y aún más, mejores seres humanos.


Me quedo con esta frase ejemplo de ese terrorismo que lo está destrozando todo.


"Sin prejuicios. Un ejemplo demoledor: Nuestro "Ligeros de equipaje" ha conseguido actuar antes en la capital de Francia que en la de España. Para hacérselo mirar".

 

 

 

 

 

   


25 Festival – París, octubre de 2016

Histrión y Juana, la reina que no quiso reinar,
Volvieron a Paris el 14 de octubre de 2016 y Juana valorada por el público con expresiones como:
“Bravo! Magnifique Spectacle….”
“ Sublime! “
“ Merci”

 

Granada (España), diciembre de 2015.

Nines Carrascal

Productura - Histrión Teatro
JUANA LA REINA QUE NO QUISO REINAR

24 Festival Don Quijote (2015) SUSPENDIDO, pero

VOLVEREMOS A PARÍS

Porque París, como todos los escenarios de brutalidad, son razones para seguir peleando.

Porque no hay nadie que con un arma pueda callar un verso, cerrar un telón o robar un sueño. 

Porque nosotros, artistas mutilados por el horror, queremos seguir haciendo nuestro trabajo aunque el suelo del escenario sea un campo de minas.

Porque el equipo del Festival Don Quijote de París pelea sin armas desde hace muchos años por mantener un Festival en el corazón de París. 

Y porque son unos valientes desarmados… será momento de estar a su lado. 

Queridos amigos y amigas parisinas, VOLVEREMOS A PARÍS.



 

 

 

   

Huesca (España), noviembre de 2015

Jesús Arbués

Autor – Director: Ligeros de equipaje



A las puertas de Paris


No actuaremos en Paris.
Se ha suspendido el FESTIVAL DON QUIJOTE. No han podido más. Me lo han dicho por teléfono. Apenas podían contener la emoción. No hemos tenido que hablar mucho. Yo sé que lo han intentado hasta el último minuto y que, si han suspendido, es porque están desbordados.

Reunir gente en Paris es ahora una actividad de riesgo. Nadie garantiza nada. Hay miedo a salir, miedo a estar en un lugar cerrado. 

Ellos saben que nosotros teníamos miedo, pero que hubiéramos ido sin dudar. Todos sabemos que nuestras familias prefieren que no vayamos y que, sabían, que íbamos a ir sin dudar. 


No somos valientes, no hacemos montaña, ni vamos a selvas de vacaciones pero cruzamos países en aviones o furgonetas para estar 85 minutos encima de un escenario, y después de ese momento otra vez de vuelta. . Es una locura. Como el que arriesga meses de su vida o su vida entera por mirar el mundo un minuto desde la cumbre del Everest. 


Nuestro oficio es este. Había que ir a Paris. Queríamos ir a Paris. Aunque la suerte había querido que tuviéramos que actuar a unos pocos metros de los lugares de la tragedia, Todos sabemos que mantener un festival de teatro Español, con la que está cayendo, no es una prioridad. Todos sabemos lo que hay. Es normal. Somos adultos, sabemos que ha muerto gente, sabemos que, en una de esas terrazas que han ametrallado, hubiéramos estado nosotros tomando algo después de la función. Sabemos que nuestra pequeña obra, no es nada al lado de una vida humana. Pero seguimos jodidos. 

No se suspende nunca, aunque a veces se suspende. 

En este caso no se ha podido superar llevando cadenas, teniendo cuidado con la niebla, tomando una droga para recuperar la voz o cortar la diarrea. “Si tienes función y no subes al escenario es porque estás muerto” dice Juan Diego e una película y no puede ser más verdad.

“Las dos funciones estaban llenas, os esperaban en el Luis Buñuel para dar una charla, teníais un encuentro con alumnos de la Sorbona, la sala estaba preciosa, que pena Jesús, que pena…” ahí se le ha quebrado la voz al director del Festival. Después de veinticuatro años ha suspendido por primera vez una edición. Yo tenía un nudo en la garganta.

Este oficio tiene algo de absurdo. Un año trabajando para unas pocas horas de Festival. Para unos minutos en una sala. Poner la vida en algo tan efímero. Escribir en el agua.

Los teatros abrían en Londres bajo las bombas, los cómicos piden el alta voluntaria tras una angina de pecho para actuar en pueblos perdidos. No ir a Paris. No hacer el Don Quijote es una derrota un fracaso Volveremos a Paris. Seguro. Y volverá a haber Festival Don Quijote en Paris. 

¿Por qué? Lo dijo Churchill cuando le pidieron abandonar la cultura para concentrarse en la guerra: “Si perdemos nuestra cultura, ¿para qué luchamos? ¿Para qué ganar la guerra?”


 



   

Neuilly-sur-Marne, 8 de diciembre de 2015

Isabel VAZQUEZ DE CASTRO

Profesora de Español
Maître de Conférences Hors-Classe, Habilitée à Diriger des Recherches
Université de Paris Est-Créteil
École Supérieure du Professorat et de l’Education



El Festival don Quijote es una verdadera fiesta teatral, que no decaiga.

 

La gripe parisina me impidió asistir a la velada de Resistencia Cultural organizada el jueves 26 de noviembre por Zorongo (Luis Jiménez) en el CAFE DE LA DANSE.
 ¡Cómo lo he sentido!. Supongo que para otros habrá sido un consuelo, en este otoño en el que por las circunstancias desgraciadas de los atentados del 13 de noviembre no disfrutamos de una de nuestras referencias culturales anuales.

El Festival don Quijote es un momento de encuentros y reencuentros, de descubrimientos y de mantener los contactos. Recibimos así de manera meditada gracias a los experimentados organizadores este festejo escénico que nos llega al final de la temporada amable de final del buen tiempo, para aguantar el tirón del cielo gris y del sol insuficiente de estas latitudes. Gracias de nuevo por la continua selección interesante de los muy diversos grupos que trabajan en la escena hispánica. Y por su presentación amena y por la preparación del encuentro de la mejor manera.

El contacto amistoso que establecen los artistas con un público variopinto y multicolor constituye una verdadera fiesta, que la tragedia de los atentados no debe impedir. El crimen organizado y las consecuencias de seguridad de éstos no deben privarnos en un futuro próximo de la programación y del arte sobre los escenarios que tanto apreciamos y esperamos.

 Nuestra cita de noviembre ha sido a lo largo de 24 años un regalo para los participantes asiduos y habituales que somos los amigos de festival.

Los asistentes año tras año no somos solo docentes especialistas de la enseñanza del español o profesionales de la lengua, como los intérpretes o traductores que suelen venir, sino también músicos, artistas plásticos, trabajadores de todos los oficios, funcionarios nacionales e internacionales, familiares y amigos de hispanos, hispanistas o hispanizantes. Siempre encontramos en el festival las claves para comprender plenamente fenómenos complejos de actualidad como la memoria o las conmemoraciones, la identidad, o las figuras culturales imprescindibles.

Sin olvidarnos de la risa, de la emoción y del placer estético de compartir espectáculos de alto interés y propicios al debate.

Nos han sido presentados clásicos de la literatura castellana como Miguel Hernández, Antonio Machado, Valle Inclán o Lorca, dramaturgos del Siglo de Oro como Lope y Calderón en versiones actualizadas y autores contemporáneos imprescindibles como Juan Mayorga o Almudena Grandes, entre muchos otros.

La aventura de descubrir nuevas formas artísticas se prosigue, pues el festival tiene la virtud de abrirse también a otras literaturas dramáticas de América Latina, o en otras lenguas latinas como el portugués, el catalán o incluso el criollo de Haití. Porque el verdadero interés del festival reside en proponernos un verdadero teatro para todos de gran calidad acompañándolo de actividades de un gran dinamismo y calor humano que permiten el contacto entre creadores, actores y público. Así la salida de camerinos y las tapitas en común son un momento más del encuentro, que pasa por el espectáculo anunciado y la presentación, debate o entrevistas que a menudo los acompañan. El placer de compartir va de las palabras a la escena y se continúa en el momento de pasar a picar algo juntos y seguir  comentando lo que vimos y pensamos

En un momento en el que París estaba de duelo, en el que los espectáculos quedaban limitados  y las salidas escolares estaban prohibidas, nos 1esult más que comprensible que fuera imposible mantener el festival en su edición vigésimo cuarta tal y como había sido previsto.

Espero que el otoño de 2016 o incluso antes reanudemos con esta tradición hispano-parisina que tantas alegrías nos ha dado y que necesitaremos sin duda ahora más que nunca.



 



   

Isabel VAZQUEZ DE CASTRO

Profesora de Español
Maître de Conférences Hors-Classe, Habilitée à Diriger des Recherches
Université de Paris Est-Créteil
École Supérieure du Professorat et de l’Education



EL FESTIVAL Don Quijote 2013

Los españoles o latinoamericanos residentes en Francia, los profesores de español y los aficionados al teatro hemos tenido una vez más la suerte de disfrutar un nuevo festival de teatro en español Don Quijote, organizado una vez más por el equipo de Luis Jiménez y Zorongo.

El efecto del festival ha sido de nuevo extraordinario, colmando las expectativas de calidad y variedad de los espectáculos propuestos.

Española residente en París, profesora de español y aficionada al teatro, no puedo menos que alegrarme de la continuación año tras año de esta experiencia tan particular del espectáculo en lengua española y del efecto euforizante que tiene entre el público numeroso y entusiasta que acude al festival y que se reencuentra con este motivo, reanudando lazos sociales o profesionales, manteniendo relaciones diversas que se encuentran a menudo distendidas por causa de las múltiples ocupaciones de todos y cada uno de nosotros.

El tiempo dado al teatro durante el mes de noviembre, en esta segunda quincena del mes, es sin duda el mejor antídoto posible contra todas las derivas derrotistas y melancólicas que sueles acosarnos con el anuncio del invierno. Estas virtudes se han visto todavía más en la edición de 2013 del festival, al cual he tenido el gusto de asistir casi, casi por completo y del que me propongo hacer a continuación una reseña personal.

Lo hago como una forma de disfrutarlo de nuevo, al recordarlo en mi mente y gracias a los excelentes programas de presentación general del festival y particular de cada uno de los espectáculos que lo componen. Es también un homenaje a la inteligencia, seriedad profesional del equipo organizador, a su actitud siempre cordial, atenta, acogedora con unos y otros. Su visión consigue presentarnos una interesante selección del teatro que se hace en lengua española en los diferentes países hispanos o incluso dentro de la emigración hispano-hablante en Francia.

A pesar del interés que me inspiraba el concierto flamenco inaugural, no pude estar presente y es éste el único espectáculo del que no puedo hacer más comentarios que los muy elogiosos que me han transmitido los que lo presenciaron.

En el Instituto Cervantes se programaron dos espectáculos con obras de pequeño formato adaptadas al escenario del salón de actos, ambas con una pareja de actores en el escenario, aunque la segunda correspondería más al espectáculo unipersonal. Si la tonalidad de cada una de ellas era muy diferente, siendo tremenda, denunciadora de opresiones y de violencias la primera (De bestias, criaturas y perras) y de amable burla y mofa de sí misma y de los propios sueños la segunda (Noche de verano lejos de los Andes), una y otra nos brindan muy buenos ejemplos de la potencia artística de transmisión de un mensaje a la sala, muy receptiva.

El “efecto festival” hace que muchas de las obras presentadas, aun humildes y sin pretensiones, se vean realzadas por un efecto de contraste con otras, siendo un verdadero potenciador de la emoción estética, gracias a la variedad de los elementos presentados al espectador. La curiosidad por descubrir espectáculos a los que en principio no habría asistido en general lleva premio cuando han sido seleccionadas para nuestra cita parisina con el teatro en español.

Personalmente, la obra Delicadas, por T de Teatre, espectáculo programado el lunes, me pareció un prodigio de inteligencia escénica y de juego de actores, sobre una original recreación sobre la vida de un grupo de mujeres de los años treinta, vida soñada muchos años después de haber sido vivida por ellas, tomando como visión principal la de un entusiasta niño o joven que las frecuentó de pequeño. Esa nota infantil y masculina las hace irresistiblemente mucho menos delicadas que lo que se indica en el título, pero llenas de vida, de alegría y de gracia.

Con Otro gran teatro del mundo – que tuve el gusto de ver con un público infantil que apreció mucho el espectáculo - pudimos beneficiarnos de una reescritura de la célebre obra calderoniana al gusto del día. El mensaje de conservación de la naturaleza para salvar al viejo planeta presenta unos muy actuales valores ecológicos,  así como el mensaje de un mejor reparto de la riqueza y el de la responsabilidad personal en la acción transformadora. A pesar de su complejidad  estos conceptos toman del saber hacer de Calderón la metáfora y la parábola sensible que los hace asequibles entre los más pequeños gracias a una serie de números musicales de una cuidadísima puesta en escena de gran calidad estética, a cargo del elenco de Uroc Teatro. La utilización de un títere de grandes proporciones para el personaje de la niña, permite la identificación del joven público con este personaje transformador, que defiende la implicación y la responsabilidad personal en el curso de las cosas, confiando en la capacidad de todos y cada uno de nosotros para cambiar el mundo en que vivimos.

El miércoles asistimos a la esperada obra El traje de Juan Cavestany, autor ya habitual en el festival, a cargo de la compañía de teatro El Zurdo. Entre lo absurdo, lo patético y la referencia a la corrupción actual, este texto encarnado de manera excelente por sus intérpretes permite una lectura múltiple de la trama. Bajo su apariencia grotesca revela auténticos fenómenos de sociedad, como la dilución de la responsabilidad, la mentira y las diferentes formas de violencia que comporta una sociedad corrupta.

El jueves el grupo Micomicón nos agasajó con su más que divertida versión de La dama boba. La puesta en escena, situada en los años cuarenta, da un valor añadido a esta obra de Lope de Vega, pues rinde un homenaje teatral a la comedia desde las del Siglo de Oro hasta las de nuestros días. Tanto el juego de actores como los decorados y la doble  intriga lopesca y de historias entre cómicos de la compañía contribuyen a crear esta apología del teatro clásico, entonces popular, y de quienes lo hicieron, han hecho o hacen antes, entonces y ahora.

El viernes tuvimos la suerte no solo de asistir al excelente espectáculo de la compañía A priori, Atlas de geografía humana, sino también de poder participar  en una muy interesante mesa redonda con la sala entera de actrices, director y autora de la novela que ha inspirado la obra, Almudena Grandes.
La presencia escénica, acompañada por un esfuerzo de contextualización de las condiciones de escritura del texto inicial y de su versión escénica, va a permitir a los espectadores una reflexión más completa sobre la obra literaria y dramática, su público, su mensaje y la necesaria distancia que el autor debe establecer entre el furor mediático y la creación artística.

El sábado se cerró el Festival con el espectáculo que recibió el premio del público. Se trataba de una muy sobria y sombría obra de Buero Vallejo, El sueño de la razón en la que se muestran los últimos días de Goya y su familia en la siniestra y represiva Corte de Fernando VII en su etapa más absolutista y despótica. El impresionante trabajo de actores y la original puesta en escena que proyectaba sobre los muros obras de Goya como si se tratase de las pinturas negras de la Quinta del Sordo donde vivía entonces, son sin duda unas de las claves del éxito de una obra difícil, densa e historicista.

Me gustaría insistir en que escribo estas líneas como espectadora entusiasta sin tener otros lazos con el grupo organizador que los de mi admiración por la calidad de los espectáculos y la energía desplegada para llevar a cabo la organización de los festivales año tras año.

POR FAVOR, QUE NO NOS FALTEN. Muchos de nosotros, amigos del festival, seguimos con entusiasmo estos encuentros.